Novio de universitaria que falleció en atraco está vivo

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Luego de la nefasta noticia en la que se conoció que una joven estudiante de la Unisinu identificada como Luisa Romero Hoyos, había sido asesinada en medio de un atraco en vía Necoclí, corrió también la noticia que su novio el comerciante monteriano Luis Carlos Portillo Páez había fallecido en una clínica.

Los familiares del comerciante monteriano desmintieron esta información y aclararon que ayer fue remitido del Hospital San Sebastián de Urabá de Necoclí a una clínica en Montería, mientras los familiares de la joven asesinada viajaron desde Puerto Libertador al Urabá a reclamar el cuerpo en Medicina Legal.

Referente a lo ocurrido se pudo conocer que Luis Carlos Portillo Páez y Luisa Romero Hoyos quedaron atrapados en Necoclí (Antioquia) desde el pasado jueves día desde cuando inicio el paro armado, por lo que no pudieron regresar a Montería luego de que Portillo Paez llegó al Urabá procedente del barrio Juan XXIII de Montería y cuando terminó el bloqueo de la vía Necoclí-Arboletes-Montería emprendió el viaje de retorno en un carro particular que le había prestado uno de sus primos más cercanos residente en el barrio antes mencionado.

Lamentablemente de regreso se encontró con la desgracia, en las afueras de Necoclí un sujeto les pidió un chance y cuando el extraño hombre, que resultó ser de nacionalidad venezolana, estaba dentro del vehículo les apuntó con una arma de fuego y un puñal. La reacción del comerciante no fue otra que oponerse al atraco y quien recibió la primera afectación fue su acompañante Luisa Romero Hoyos, quien murió en el acto al ser impactada por un tiro.

Luis Carlos Portillo no se dejó matar dentro del vehículo y se accidentó en medio del forcejeo, resultando herido en la cabeza, producto de los cachazos recibidos con el arma del agresor. También recibió una puñalada en la mano.

Como estaba consciente empezó a pedir ayuda cuando el ratero decidió correr entre el monte de un potrero cercano. Fue ahí cuando una turba en Necoclí reaccionó a la voz de auxilio y tras la persecución del asesino lo mataron a golpes.

La joven Luisa Romero Hoyos había arrendado una habitación en el apartamento de un cuñado de Luis Carlos Portillo y desde ahí, en la calle 35 del barrio Juan XXIII, salieron juntos hacia el Urabá y no regresaron juntos como habían planeado.