Entre chiflidos salio la selección del Metro, ni James pudo controlar a la afición

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La derrota 1-0 dejó cabizbajos a todos en el ‘Metro’. En la cancha los jugadores, tirados en la grama, no podían creer lo sucedido ante Perú y en la tribuna, tras el pitazo final, el apoyo de la afición tricolor se convirtió en reproches y silbidos.

Cuando los jugadores decidieron, en grupo, salir del campo hacia el túnel que los llevaría hacia el vestuario, se sintió una sonora silbatina desde las gradas.

James Rodríguez fue el único que mostró su malestar, llevándose el dedo índice a la boca, pidiendo silencio y recriminando la actitud de un sector de la hinchada, molesta por la derrota ante el cuadro inca, que deja a la Selección fuera de los puestos de clasificación al Mundial de Catar falta de tres jornadas para el fin de la Eliminatoria Sudamericana.

Una y otra vez el ‘10’ de ‘la Amarilla’ mandaba a silenciar, para luego mostrar su negativa, lo que alimentó más el descontento de los aficionados que no pararon de chiflar y de, incluso, lanzar uno que otro objeto a la pista atlética.

Esa misma rabia fue expresada por parte de un sector de la afición, cuando el técnico de la Selección Colombia, Reinaldo Rueda, cogió camino hacia el túnel.

El entrenador vallecaucano tuvo que ser custodiado para que no fuera impactado por la cantidad de objetos que fueron lanzados desde la tribuna de occidental. Un gesto feo que recriminó el delantero Miguel Borja, quien intentó calmar los ánimos sin suerte alguna.